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miércoles, 17 de diciembre de 2008

MUNDO DE IMÁGENES

Siglo XXI y, a pesar de todo, aquí estamos. Los humanos de la técnica y del progreso, los humanos orgullosos que se saben humanos y que ahora miran, preocupados, el futuro que antes se construía con las máquinas y que ahora las maquinas construyen con nosotros. Al margen de la crisis económica de la que tanto se habla, que se siente en la cartera de las sociedades opulentas -que somos nosotros- y que pagan con la vida y luego con el olvido los pueblos empobrecidos de éste mundo -que son todos los demás-, se podría decir que el sentimiento de optimismo impera en la dinámica humana; dinámica salpicada de revoluciones multimedia y revoluciones tecnológicas, de descubrimientos científicos y de todo lo demás, en una trepidante carrera hacia el abismo. Pero la crisis económica y la paulatina destrucción del planeta son solo pequeños obstáculos que los humanos sofisticados corregiremos con nuevo ingenio y con nuevos inventos estimulados por la iniciativa privada y el libre mercado de competidores que -la historia ya nos la sabemos- solo entienden de fines (económicos) que justifican los medios (la propia vida). Se esfuerzan en hacernos creer esto. Y encima tienen bastante éxito.


Miro a mí alrededor y veo ideología, porque esta creencia, sea falsa o verdadera, es ideología que los medios de comunicación difunden desde el poder. Pregunto a amigos, pregunto por la calle sobre política y las respuestas se suceden en torno a un “no me interesa la política”, “son todos unos mentirosos”, “yo solo quiero ser feliz en un caserío en el monte, y que me dejen en paz”. En fin, que mienten ya lo sabemos, y que los justos rara vez llegan al poder también, pero lo que no sabemos y debemos saber es que estas posturas ante la vida no obedecen a un descubrimiento espontáneo, a una reflexión profunda sobre la política, a la bombilla que se enciende por uno mismo, sino que la ausencia de ideología se debe a la ideología, la conciencia apolítica se debe a la política, y el conformismo y la ignorancia son el resultado de una ideología explícitamente ausente de ideología. No somos libres para decidir ser conformistas. Los ignorantes sin inquietudes políticas y de cualquier otro tipo no son sujetos concebidos originalmente por ellos mismos que han optado por esa forma de vida, sino el resultado de una formulación concebida y resuelta, de antemano, por otros. Esos otros que están arriba son los que inundan la cultura y hasta el último baluarte de libertad humana: la educación. Crean conciencias sin conciencia e inundan la vida -que ahora es el mercado- de sujetos repetidos y repetidores de saberes. En este contexto son pocos los originales.


La política descubrió al Cuarto Poder, los medios de comunicación, y el Poder descubrió a ambos. Esto ocurrió en Europa; primero con los viejos europeos y luego con los nuevos, que inventaron países como los EEUU sobre tierras que no eran suyas. En un principio, fue la prensa escrita. Luego vino la radio. Y finalmente la televisión y ahora Internet. Pero lo que no sabemos –y deberíamos saber- es que esta evolución de los medios de comunicación ha corrido desde la poca variedad de medios, propiedad de la diversidad de opiniones, hacia la abrumadora diversidad de medios, propiedad de una opinión. Con el triunfo del modelo económico occidental sobre un mundo colonizado por occidente con las armas y luego con la cultura, la tendencia histórica del capitalismo ha sido la de concentrarse y perpetuarse en torno a unas pocas manos. Lo que no se sabe hoy en día porque, desde la ideología, nadie se preocupa de que se sepa, es que vivimos en el mundo globalizado donde imperan las grandes corporaciones, las multinacionales, que son más poderosas que muchos Estados. No hay diversidad de opinión porque no hay diversidad de propietarios. Las grandes corporaciones controlan los medios de comunicación. Y eso significa que controlan la llave de la información. Y esa llave para la información es la llave para la libertad humana. Para que, por lo menos, seamos libres de decidir nuestro conformismo.


Pero el que es conformista por voluntad y no por obligación (ideológica), es decir, el que es verdaderamente libre para decidirse conformista, es también criminal en la medida en que se sabe cómplice de las consecuencias que su comportamiento provoca. No fueron iguales los ojos que miraron y no vieron que los ojos que miraron y fingieron no ver. No somos nada cuando somos conciencias dormidas y sólo somos conciencias atormentadas cuando ocultamos la mirada tras la mano para negar la luz que sabemos que es luz y que quema. Y si hay futuro para la humanidad, será terrible el juicio que de nuestros contemporáneos se haga porque en la era de la Información la pobreza, el hambre o las guerras son porque se permiten, no porque sean. Y esto es importante: George Bush, que es la Marca visible del iceberg invisible del poder que salpica la dinámica del mundo –que ya no es mundo porque lo convirtieron en Producto- no ES, sino que se Permite. Bush es el resultado de la creación de las conciencias dormidas o fingidas. La ignorancia es la materia prima y el conformismo es el producto intermedio de este proceso productivo que tiene como finalidad construir a partir de una imagen de marca –Bush- toda una realidad tangible, que es la realidad del mundo; y así el mundo se reduce a un bien que puede comprarse y que se compra. Y que, a este ritmo de desarrollo y progreso, con este modelo de consumo, corre el peligro de caducar enseguida.


La Ilustración vino escrita, y la energía de las ideas y los conceptos se trasformaron en brazos alzados, en revoluciones. Y lo que se originó en Europa terminó por llegar al mundo, porque Europa, siempre quiso ser mundo y siempre se creyó mundo. EEUU, que no tuvo Ilustración, va más allá y se cree universo. Después de todo, Dios sigue bendiciendo a América y le sigue ayudando en su combate contra el Mal, contra los integristas. El problema de que la primera potencia mundial enmascare sus actos puramente pragmáticos (Irak y Afganistán no son Irak y Afganistán, son petróleo, y el petróleo no es petróleo, es poder para quien lo posee) bajo una moral divina del Bien y del Mal que justifica sus actuaciones en la faz de la Tierra resulta abrumadoramente terrible. La diferencia entre las dos potencias, la europea y la neo-europea, reside en que la primera era una cultura escrita, donde imperaba la fría razón, y que fue degenerando al cruzar el atlántico hacia una razón cada vez más instrumental, que sintetizaba la vida en mercancía y mercados, y que ahora basa su poder en la imagen. Imagen que es espejo donde los viejos europeos y el resto de pueblos del mundo quieren mirarse para no verse reflejados en la esencia de la vida, que es la diversidad.


Estados Unidos es un imperio. Un imperio cultural que perdió su discurso escrito a medida que la política se supeditaba al dólar, y que amenaza con homogeneizar –si es que no lo ha hecho ya suficientemente desde la Segunda Guerra Mundial- las formas de vida del mundo. Un imperio cultural que basa su poder en la imagen y que trasciende todas las fronteras del mundo, que ya no es mundo porque es Mercado.


De camino a lo concreto, indagando en mi memoria, descubro que en la educación secundaria obligatoria nadie me dijo que Estados Unidos, por poner un ejemplo, había armado y financiado las dictaduras más sanguinarias de medio mundo para perpetuar un modelo de vida feliz basado en el consumismo. Pero esto no es de extrañar porque, la educación, lejos de educar al ciudadano, forma al profesional; es decir, abastece al mercado de mano de obra cualificada. Conciencias aletargadas que nadie despierta, a las que nadie pregunta, porque solo memorizan y solo calculan. Y así los niños, en su ignorancia, se hacen mayores cuando nunca debieron perder la originalidad de cuando eran niños. Cuando el niño profesional no es educado en lo fundamental en la Educación, recurre a otras formas de aprendizaje: se pierde y se encuentra en los ecos de saberes repetidos y repetidores de pensamientos ya pensados. Y esos ecos son la televisión, o el cine, que es cultura de imágenes.


La televisión, sobre todo en aquellos que no leen, monopoliza la cultura que el sistema educativo no otorga. Los héroes de mi infancia eran americanos (por aquel entonces les llamaba americanos, les permitía la licencia de atribuirse todo un continente), los salvadores de la segunda guerra mundial eran americanos, las familias de dentaduras perfectas eran americanas, las ciudades eran americanas y las bonitas casas eran americanas. Son generaciones y generaciones, desde los niños que veían westherns en blanco y negro hasta los adolescentes que juegan a videojuegos, educados en una cultura visual cuya finalidad es vender modelos de vida, vender simbolismos e imaginarios desde la ideología explícitamente ausente de ideología en una rueda que gira sobre los hombros de los pueblos del mundo a los que Dios olvidó en la Tierra para prometerles el cielo.


Este mundo de imágenes, es un mundo en el que los pueblos dejaron de vivir como pueblos para difuminarse en una masa global de compradores potenciales que ahora pagan por la vida o que la vida olvida si no pagan. Esta vida es una vida que quiere ser controlada y olvidada por corporaciones mundiales que necesitan dar salida a su producción masiva generando deseos artificiales e infinitos a través de la llave de los medios de comunicación, que son imágenes de la vida artificial que tienden la mano a la persona para que el consumidor se la estreche, olvidando que una vez fue persona, olvidando que una vez fue libre, olvidando que todavía puede levantarse y amanecer desde la libertad de la conciencia.



Josu Ansoleaga

miércoles, 8 de octubre de 2008

El show de Truman. Reflexión.




El show de Truman significa una reafirmación del género del cine, como gran arte, y como medio de difusión no sólo de espectáculo y ocio, sino de valores e inquietudes que puedan ser asimilados por amplias capas sociales, y como reflejo crítico de la sociedad actual, y de los problemas y cuestiones morales que se plantean a la vista de la trayectoria de la sociedades modernas hacia ciertos ámbitos “atractivamente” oscuros: punto de alarma que trata de impedir la anti-utopía, mostrando precisamente a ésta en toda su magnitud.

Trascendiendo todos sus registros y posibles interpretaciones, e ignorando quizá algunos aspectos de éstos, a mi me gustaría centrarme, en primer lugar, en el Gran Atractivo de ésta película, que consiste simple y llanamente en mostrar, a la luz de un espíritu conformista y relajado, toda la crueldad humana que puede encerrar un decorado de colores brillantes, de gentes alegres, de barrios bonitos, de estilos de vida perfectos, de sonrisas y vecinos amables, de aspiraciones humanas, en definitiva, satisfechas, de sueños alcanzados. El ideal por el que el hombre vive, -una vez satisfechos sus instintos- alcanzado: o una vida vacía, o una fuente de insatisfacciones permanentes, como se prefiera llamarlo. Quizá lo más impactante de la película, y la clave de su éxito como crítica social, es que representa el símbolo exacto de lo que podemos llegar a ser: una cárcel terrible e inhumana, pero camuflada por bellos atrezzos, creados por nuestra percepción condicionada. Una vez más la sociedad de las mil Imágenes y los nulos valores.

Como antiutopía, puedo decir que ésta película se me ha revelado como el más claro ejemplo de un Mal infinito no concebido como tal. Películas como Gattaca, o novelas como “1984”, o “Un mundo feliz” -muy recomendables por cierto- son el espejo de una crítica constante, una muestra de lo que No debemos llegar a ser; el horror es explícito y ese futuro es claramente no deseable. Pero en El show de Truman encontramos algo diferente, la crítica es más radical, y ello es necesario, porque en ausencia de razonamientos críticos, la ciudad idílica supondría el teatro de vida perfecto, de limites reales y contundentes, pero desconocidos y por ello inexistentes, por las conciencias que duermen, o que fingen dormir.

Y es que, leyendo en Internet opiniones de la gente, me he dado cuenta de que a muchos se les ha escapado este pequeño detalle: no ven la película como una clara denuncia, por lo que deduzco que lo que ven no les horroriza: ni el amor fingido, salpicado de escandalosa publicidad, ni la falsa amistad, con el amigo y la cerveza a la luz de las estrellas. Quizá esas personas, lamentablemente, se encuentren demasiado empapadas del objeto de la crítica de ésta película; sean Trumans del día a día, sin saberlo, sin tan siquiera sospecharlo. Y es que en un mundo occidental de progreso, de intelectos e intelectuales preparados para satisfacer al mercado, no es extraño en absoluto que haya personas así, mojadas desde pequeñas por una educación en la que imperan la razón y las ciencias, y escasea la filosofía. Mientras la razón actúe de forma fría y deshumana, y prevalezcan objetivos que justifiquen los medios (una mayor audiencia con un programa basura), y la vida sea objeto de compra-venta, víctima de un valor variable fijado por el mercado, ajeno al propio valor de su esencia, podremos decir, o puedo decir, que ésta película tendrá un lugar predominante como material didáctico, profundamente crítico: una llamada de atención, un despertar de las conciencias. El cine, convertido en arte, y quizá más valioso que cien mil libros de texto juntos. (Queda por ver que dicen dichos libros: seguramente traten la educación para la ciudadanía, o la teología del Bien y del Mal)

La película manifiesta, asimismo, un claro mensaje esperanzador. Truman no se conforma con los límites impuestos a su existencia. Truman esconde el espíritu rebelde del ser humano, que busca y que aspira y respira la libertad, que no deja de asombrarse por las cosas de la vida, que necesita un sentido y ver más allá del mar, satisfacer su curiosidad, su alma de niño, de filósofo y de animal, sumergiéndose en la espiral de la vida, de los sucesos espontáneos y azarosos, como el encuentro de las miradas con su verdadero amor, el impulso irracional que le hace viajar a Fiji, o las ansias de navegar con su padre más allá del horizonte.

Ese es el espíritu humano que tiene cabida en todos nosotros; y ese es el espíritu que trata de ahogar el Director, con el beneplácito de un público sin principios, ávido de espectáculo. Truman nace preso, sin posibilidad de elección de su destino, pero no en una celda, sino en un mundo de colores, aparente, donde los barrotes crecen por condicionamiento de las respuestas al medio, con la creación de traumas en Truman, y con el filtro de una información que hacer ver y creer a Truman que su mundo es idílico e insuperable. La toma de conciencia del personaje, le muestra la cárcel tal y como es: fría y cruel; y paradójicamente, esta visión real supone el primer paso hacia la libertad.

Se materializa así otro motivo de reflexión. Partiendo de que vivimos en sociedades democráticas, y suponiendo que un requisito indispensable para el ejercicio de la democracia, es el conocimiento perfecto de lo acaecido, de las causas y las consecuencias de los hechos, para la decisión correcta y acertada en consecuencia que permita el libre ejercicio de la democracia, cabe preguntarse: ¿Realmente existe la democracia? ¿Realmente somos libres de decidir nuestro destino? ¿Tenemos un conocimiento de los hechos? ¿Tenemos la información necesaria para actuar en consecuencia? Evidentemente no. Tal y como Truman actúa y toma decisiones viendo su serie favorita, o escuchando las noticias en la radio, lo mismo ocurre en nuestra sociedad. Ambos, Truman y nuestra sociedad, tienen en común la ciega creencia de ser libres, y solo a medida que Truman desenmascara el decorado de su vida, y a medida que la sociedad toma conciencia de su situación, solo entonces caben los principios, o los primeros pasos de la libertad real, y no ficticia; pero la libertad real es escasa, es prácticamente nula, y ello conlleva un sentimiento de impotencia, una frustración que solo algunos valientes como Truman combaten en la tempestad, aún a riesgo de su vida. Lo que le espera al salir de la puerta del decorado, la auténtica caverna de Platón, es una verdad revolucionaria, el descubrimiento de un engaño auténtico. Queda por ver si su vida después del show de Truman es y se hace soportable. Ahí queda el dilema por descubrir de la película: ¿Es soportable la verdad?

Se hace necesario hacer hincapié en lo importante de los medios de comunicación para la creación de un marco donde la sociedad tenga verdadero conocimiento de los hechos. En la ignorancia, en la vida de Truman, en la sociedad sin valores, sin conocimiento del pasado, sin actitudes críticas, caben las manipulaciones y el engaño, caben los tiranos, ya sean directores de series de TV o presidentes elegidos democráticamente. Cualquiera diría, después de todo, que a los periodistas se nos forma bien en éste sentido, si tan siquiera sospechamos el alcance y la responsabilidad de la profesión que hemos elegido.

Por lo tanto, sin información no hay democracia, y con la información interesada solo hay dictadura de la ignorancia. Truman no es preso del Director, es preso de los telespectadores de conciencia relajada, de la sociedad en su conjunto, que no ven, por que no les han dado la oportunidad de ver, la verdadera esencia del programa: la evolución de un preso que vive encerrado en contra de su voluntad, o lo que es peor, privado de su voluntad. Si no hay conocimiento de ese hecho, no hay denuncia de ése hecho, porque no existe en la “realidad”. Y, embutidos en el ciego conformismo, tampoco hay inquietud por averiguarla.

Para terminar, solo decir que lo que más me ha conmovido de la película, es la soledad de la vida de Truman. Una soledad que se reconcilia consigo misma en el sótano donde esconde sus secretos. Quizá lo más terrible es cuando Truman busca a un amigo para hablar, un confidente, que resulta ser un actor.
Hasta que punto existe la amistad, cuando todos somos actores del devenir de nuestro contexto.










sábado, 31 de mayo de 2008

Tres minutos y medio para ahogar el silencio.

"Quedan tres minutos y medio para ahogar el silencio"

Y cuando ya no haya silencio, solo queda el advenimiento de más silencio. Pero el primero era reflexivo, era crítico, era la expresión máxima de la libertad humana y, cuando se ahogue la cuenta atrás, este silencio que se nos está imponiendo, esta tormenta de ruido, arena e información nos arrastrará hacia un pozo sin fondo…un pozo de silencio en el que sólo se escucha ruido.

Cuando se escuche ruido todavía habrá esperanza, pero cuando lo que llegue a nuestros oídos sean débiles ecos de ese extinto ruido, entonces, podremos saber, sin tan siquiera sospecharlo, sin percibir la transición, que ese silencio humano de libertad se extinguió hace tiempo junto con una parte de nosotros.

El advenimiento de ese silencio para el que quedan tres minutos y medio anuncia nuestra perdición. Pero la grandeza del Orden Mundial reside en que: quienes lo saben, son los que lo quieren y están arriba; los que no lo saben, son los que no quieren saberlo, ni tienen medios, y están abajo. Y así, sobre el confort de unos pocos y el robo de todos los recursos de los pueblos del mundo, se construye un precioso arco iris donde los colores se armonizan y cruzan cielos surcados por aviones que arrastran enormes banderas pintadas con el color de la “democracia”, “libertad”, “bienestar”, y un etcétera que la libertad de nuestras cabezas para erguirse, y nuestras miradas para alzar la mirada, nos permite ver y nos hace creer.

Bajo este cielo, separados por océanos que separan continentes a gran escala, y por barrios que separan clases y personas a escala aún mayor, no todas las gentes se preguntan y ven la vida desde la misma posición y perspectiva. Nos quieren convencer de que los pueblos que respiran el mar son iguales y a ser iguales deben aspirar, que los pueblos que habitan las montañas; que quienes viven en las estepas deben de estar sujetos a la misma constitución sagrada de quienes viven en verdes praderas. Los occidentales se avergonzarán algún día de haber atentado contra la vida bajo el estandarte de la igualdad de las personas, que no son iguales porque les gusta ser diferentes para contrastar su existencia en el espejo de la vida y afirmar que ellos son, que ellos quieren ser, libres de ser quienes quieren ser. Cuando desaparece un idioma, se extingue una expresión de vida; cuando una doctrina se impone a otra bajo el fuego del miedo, se pierde otra forma de contemplar una vida eternamente subjetiva, se pierde la vida. El ser humano se mutila cada vez que se impone un estilo de vida, cada vez que más pueblos diferentes son recogidos bajo el mismo contenedor-Estado.

Los occidentales se avergonzarán algún día de haberse mutilado al haber mutilado al Sur, de haber perdido las piernas, y con ello la libertad de movimiento, para recorrer la pequeña superficie del pequeño planeta del pequeño sistema solar del basto universo, en busca de un espejo donde mirarse el rostro. Los occidentales exterminamos a los indios, a las etnias, no sin antes esclavizarlos y exprimir sus brazos en trabajos que repercutían, y todavía hoy repercuten, en nuestra felicidad material. Escribimos la historia del mundo, como Conquistadores, sin tener en cuenta la fórmula de vida de los vencidos, sus verdades y sus miserias. Todavía hoy nuestras colonias se muestran confusas, pues han olvidado que son colonias, que son usurpadores de tierras habitadas por otros pueblos, exterminados con una combinación trágica de barras rojas y blancas, y luego estrellas sobre fondo azul que ya nunca serán divisadas por aquellos que fueron vencidos por la civilización superior. Eso era el Norte, hasta que Europa cruzó el atlántico.

La civilización superior les somete, somete el Sur, les roba sus recursos desde la jerarquía de la burocracia de sus propios Estados del Sur, que dan enérgicas brazadas en dirección a la libertad de mercado con los ojos bondadosos del Dios bueno, reinventado por la necesidad del contexto sobre el Dios castigador y arrogante de otros siglos, como arrogante es la civilización superior misma; y se prohíbe así el derecho de ser libre, de soñar libre; se castigan iniciativas solidarias para un pueblo que aspira a ser libre y menos egoísta, en nombre la de libertad egoísta que ensalzan los amos del mundo, antigua colonia británica, que se entretiene armando a dictadores que a veces ni siquiera necesitan asaltar el parlamento, porque lo toman con el beneplácito de un pueblo que niega su pasado, por un pueblo que se niega, porque no se conoce –se lo han prohibido- y que aspira y respira a lo occidental, siendo el primer racista de la Historia que se avergüenza de su propia piel, y que huye y cruza los mares en busca del cobijo de la boca del lobo que primero le roba, luego arma sus dictadores (con las armas o con la democracia), sembrando la injusticia finalmente que generará la ola que cruzará los mares hacia sus propias costas, negándola, rechazándola, con arena impermeable y con tierra yerma para quien no tenga el bolsillo repleto de dosis de Paraíso Artificial. Pero éste siempre se puede comprar.

Los amos del mundo no son Estados, son empresas. Llegará el día en que el Estado cumplirá la única función que le queda para no perder su sentido: la seguridad; pero no la seguridad para asegurar la justicia, sino para sostener la injusticia. La Injusticia Sostenible (S.A).

El tráfico de armas perdió su sentido con el fin de la Guerra Fría, donde quedaba justificado, y generaba riqueza en ambos sistemas, pero ahora el sistema único no encuentra justificación alguna. Tampoco importa, se sepa o no se sepa, uno puede mentir e invadir Irak, porque los mentirosos se permiten, porque la mentira forma parte de nuestra forma de vida, que es la vida ebria de ignorancia.

Los tres minutos y medio se agotan; el silencio total acecha en el siglo de la información. En ésta Tierra Prometida, las personas se dejan llevar por las mareas: las dos cabezas de la política hacen pensar que hay muchas diferencias, y las gentes se resignan a votar a los menos malos de entre los dos más malos.

Aquí, en Occidente, no se aspira al conocimiento. Aquí se miran las Salidas, y el conocimiento hace tiempo que trabaja para reponer los peones que hacen funcionar las piezas de los engranajes del mercado neoliberal. Los pensadores son una rara especie abocada a la extinción; la filosofía desaparece, y con ello el espíritu crítico y la libertad de pensamiento…nada de esto es útil ya. Los medios de comunicación son la mentira y la nueva cultura del pensamiento único. Son muchos y dicen muy poco, y siempre lo mismo. La seguridad crece, pero no así la libertad. Pero no importa ya. Faltan pensadores que se atrevan a pensar por su cuenta. Ahora todos somos europeos y europeístas, porque es lo que se lleva. La nueva moda.

Tres minutos y medio de silencio reflexivo para Occidente…Tres pasos y medio para la perdición, pero también tres ocasiones y media para la esperanza.

Despierta Occidente, despierta….y deja que el mundo amanezca sin ti.

Josu Ansoleaga.


Frase de Jara: "Quedan tres minutos y medio para ahogar el silencio"
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jueves, 1 de mayo de 2008

Yo, mi futuro, y otros animales.


A lo largo de este año (año sabático después de terminar el bachiller) he cambiado de opinión muchas veces, y no ha sido hasta hace más bien poco cuando me decanté por estudiar la carrera de Periodismo. Si bien es lamentable (de vergüenza ajena) el trabajo de muchos de los periodistas que plagan los medios de comunicación –sobre todo en todo lo referente a la política-, y aún corriendo el riesgo de tener que actuar en contra de mi propia ética al informar chorrada tras chorrada, y crear preocupación tras preocupación mientras los problemas de trasfondo que hacen que este mundo gire como gira sigan bajo capas y más capas de ignorancia, he decidido embarcarme en esa aventura, siendo muy consciente de que acabaré la carrera con unos conocimientos muy básicos (sostengo que debería de ser una carrera de segundo ciclo, por la responsabilidad que conlleva informar a la sociedad), -vamos, con un bonito título bajo el brazo-, albergando la esperanza de que me dejen un espacio para hablar de cosas importantes- ….ah, y que eso me de la fama necesaria para dedicarme a escribir mis libros,…..sí, de los sueños también se vive, y no hay como encontrar una fórmula que case altruismo y egoísmo de forma que ambos se retroalimenten en un circulo vicioso para sentirse satisfecho en la vida, es decir, para engañar a tu cabecita y que se produzcan las reacciones químicas necesarias que sacien a tu cerebro en sus ansias megalómanas por descubrir la felicidad, y si me apuras, el sentido de la vida y quizá Dios y todas esas cosas. Yo, sinceramente, creo que encontraré a Dios si me conviene, quizá antes de morir, pues es la anestesia más efectiva contra el miedo (si es que de verdad crees y tu color de luto es el blanco)…mientras tanto, ni creo en él, ni creo que convenga dedicarle tiempo en vida;…sólo espero, si se disparan guerras o se desata el dolor a mi alrededor, en estar lo suficientemente cuerdo para engañar, con la lucidez de la locura, mi realidad particular y, con ello, creer en lo que me apetezca creer, siempre y cuando contribuya a sedarme lo que tiene que sedarme…….Por donde iba…ah, sí, lo de Periodismo. Pues bien, ésta ha sido mi elección, tras un año sabático muy sabático, pero no me quedaré ahí, eso también quería decir, pues pienso complementar la carrera con otra carrera (Filosofía o Psicología) para que me dé algo más de riqueza y que la gente diga: Oh, que tipo más interesante, cuanto sabe…y qué belleza la suya (Bueno, lo último no)…pero, en fin, se me entiende. De primeras ya me han jodido bien con la elección, pues me gustan todas las ramas de las humanidades, y andaba muy perdido con todo esto, y ahora con el plan de Bolonia tiene todo pinta de ser mucho más interesante, con el nuevo impulso que se le van a dar a las humanidades (hacia el borde del acantilado, digo) y la privatización de la educación y todo eso (que mis padres sí pueden pagar) me da la sensación de que va a ser todo mucho más fácil, que en el futuro yo voy a ser un tipo mucho más listo, pues me dirigiré a una turba de monos trabajadores (oye, muy buenos todos ellos en lo suyo, ojo…en su especialidad dentro de la especialidad de la especialidad que eligieron en la carrera)…Solo espero elegir bien, y que no se me suban las cuatro nociones que aprenda a la cabeza (¿donde iban a subir sino?) y me acabe creyendo semi-Dios o profeta hablando a los idiotas, con la potestad acaso de iluminar a los ignorantes. Vamos, que lo de sermonear no va conmigo.

Pues sí, el futuro lo veo muy negro entrado el siglo XXI; es leer una novela futurista anti-utópica y echarme a temblar viendo los indicios o las cuerdas ya tensa que apuntan a la fatídica diana en el día a día actual. Globalización, bipartidismo, la ciencia sin conciencia (mira, rima y todo) (y lo de mira y rima también rima) (aaarg, ¡ya vale!)…vamos, todo esto que se cuenta; los primeros pasos hacia el fin de la libertad (a cambio de seguridad) en el seno de la sociedad del progreso, bajo la atenta mirada incluso de gobiernos que se llaman socialistas. Por cierto, que a mí esto me da pánico, porque a veces incluso me lo creo. Ver ahí, a ese tipo tan simpático, con sus cejas bien pobladas en punta, hablando de que su corazón es socialista y que no ha olvidado sus ideales de izquierdas y a uno se le enternece el corazón oye. Por lo menos el otro, el de las barbas canas (que a todo esto me parece un mérito el suyo muy admirable, el estar en el objetivo de todas las cámaras en plena edad del culto a la imagen y la belleza) habla con sus “ideas claras” y va mas o menos de frente- aunque también el tipo este tiende al Centro- y se ve claramente, pues eso, que tiene sus defectos, o en otras palabras y para que nos entendamos todos, que es de derechas. Pero, ay el otro, ay el otro, la verdad es que me desconcierta porque, o duerme su conciencia a base de mentiras que él mismo se cree o, realmente, es gilipollas de remate y no se entera de nada. (Llegados a éste punto siempre cabe decir que estaré agradecido a un país cuyo gobierno me permita decir esto de su presidente, aunque, lamentablemente, cuando sea un señor periodista me tendré que callar, al no ser que quiera dar la nota para darme a conocer y luego ya retirarme a escribir mis dichosos libros). Pues eso, que hasta ahora las personas que Tenían y vivían bien hacían lo suyo, y votaban a los suyos, y los que no Tenían y Querían lo que los otros tenían hacían lo suyo y votaban a los suyos; aunque siempre había quien no se enteraban bien entre éstos últimos y votaban a los otros, y en realidad todo esto sigue pasando ahora, pero te viene éste señoriíto, se saca de la manga ciertas leyes muy progresistas (todo hay que decirlo; aunque nunca respecto a asuntos económicos, donde casi tengo yo más poder que ellos para decidir) y va de que es progre, y de que tolera, y te dice que votes, que no importa a quien pero que votes, todo ello muy afectuosamente, y casi te dan ganas de abrazarlo de lo bueno que es y de lo mucho que dialoga y llega a consensos, mientras él te barre con la otra mano todo el idealismo de una juventud (que son los únicos que, al aburrirse por no tener preocupaciones, pueden dedicarse a fastidiar un poco), se lleva todos los votos que antes eran luz y reflejo de las diferentes formas de pensar -muy sano todo esto- de las personas que no entraban en el bloque azul, dónde uno (y perdón a quién le moleste) piensa por todos, y donde uno para todos y todos para uno y retiro el perdón de antes porque en realidad me da igual, sólo era para embellecer el texto… Vamos, que entre amigos y conocidos de mi edad, que sólo cuatro años antes, al margen de no poder votar, habrían dicho rotundamente NO a los poderosos, ahora se creen, es más, están absolutamente convencidos, de que hacen lo mismo que hacían los que corrían con los polis cargando detrás, solo que desde el sofá de su casa, todo mucho más cómodo; qué fácil es ser progresista cuando nos quitan filosofía de bachiller, nos bajan los impuestos, nos meten a Bolonia y a su p.m. y hablan de inmigrantes como de cifras bailoteando en la pantalla de una calculadora. Claro que hay que estar atento, que de vez en cuando se le cae la máscara y te suelta cosas cómo: “dígame usted, señor Barbas, cuántos inmigrantes se os COLARON durante vuestra legislatura, dígame usted”, y entonces dices: ajá!, me estabas engañando, lo estabas consiguiendo, muy astuto taimado cocodrilo, pero te pillé. ¡Sí!...Claro que luego se te vuelve a ablandar el corazón, porque alguno de entre las veinte o doscientas personas que le escriben los discursos se da cuenta de que hablar de seres humanos que se cuelan como perros en tu propiedad no queda muy bien en boca del señor de las cejas, que eso sólo lo dice el barbas, así que al día siguiente, suelta un discurso muy tierno de cómo ellos también son personas y cómo el barbas trata de reducirlos a números; y el barbas por otro lado dirá lo mismo del otro, claro está.

Yo…sólo trataba de hablar un poco de mi futuro. Disculpen las faltas de ortografía y demás. Como después de ésto me siento más en paz conmigo mismo, y eso me gusta, puede que empiece a escribir regularmente este tipo de cosas; para llamar la atención un poco, y que la gente me critique, o incluso odie, pero que hable, coño.

miércoles, 12 de marzo de 2008

holocausto bipartidista

Las elecciones del 9 de marzo, y una vez más se confirma la tendencia a la que apuntan las democracias: bipartidismo. Dos colores, dos voces en un parlamento donde debería haber un arco iris. Un cara o cruz que niega la diversidad y el pluralismo, que es como negar la condición del ser humano. Y así seguiremos, hasta que en el parlamento sólo existan dos alternativas y nos quedemos con cara de gilipollas, decidiendo quien es el menos malo, o con el llamado “voto útil” para hacer frente al pensamiento único y homogéneo -quizá porque uno piensa por todos- apoyando a la alternativa, que camina en la misma dirección, hasta que se fundan los colores en el centro, que está de moda y es lo que gusta a la mundialización…El sistema cuida bien de sus intereses. Sólo queda nadar a contracorriente…

jueves, 20 de septiembre de 2007

The Scotsman

Te tenía olvidado, viejo blog..y esque ya no tengo nada que escribir...se me ha secado el coco, y entre viaje y viaje, experiencia y experiencia, soy todo impresiones, emociones y sensaciones que, según creo, se irán acumulando en mí hasta quedarse sin espacio y reventar en forma de letras impresas en algún que otro relato, o puede que cuento, quien sabe. De momento no puedo asimilarlo, no puedo pensar en nada, simplemente no se me ocurre nada sobre lo que escribir, ni tengo ganas, y puedo asegurar que lo he intentado, pero nada, me salen escritos insípidos y forzados....pero presiento que ya llegará la época de imaginar. Va por ciclos, o eso creo. Tampoco lo sé, no me conozco tan bien como pienso que me conozco.

Mi verano ha consistido en un tour por inglaterra con dos amigos en julio, un campo de trabajo como voluntario en alemania (en el cual he aprendido muchas cosas de la vida; una de las mejores experiencias que he tenido, enriquecedora en todos los sentidos....una entrevista de quince minutos saldrá en octubre por internet, a todo esto,- yo hablando sobre el campo, sobre política, sobre la globalización...!en inglish!!-)...y ahora, septiembre, empiezo oficialmente mi año sabático.

Ahora mismo estoy en Edinburgh, Scotland. He empezado a trabajar enla cocina de un hotel, como kitchen porter, o dicho de otra forma, el-que-limpia-toda-la-mierda-de-la-cocina.
LLevo cinco días y la verdad es que estoy destrozado. Ocho horas rascando la mierda del fondo de enormes cazerolas, limpiando freidoras, parrillas, barriendo, fregando, pasando la balleta, evitando que la montaña de platos te ahoge, sacando la basura,corriendo de una cocina a otra (porque hay dos cocinas, una en cada punta del hotel), e incluso subiendo maletas a las habitaciones cuando llegan grupos numerosos (el personal es escaso)
. Pues eso, ahí estoy yo, con mi peto azul, sonriendo todo el día con la esperanza de un ascenso (yo que sé, para camarero, o ayudante de cocina..) sin hablar una gota de inglés, con una vida social nula fuera del trabajo (y dentro también), alojado al lado de la cocina en un cuartito con lo básico, del cual no me quejo para nada...Y es cuando visto el panorama, tomada conciencia de mi delicada situación, mi instinto de supervivencia saltó hace apenas dos días...y pronto me descubrí peleando por una habitación en un piso (que ya tengo para la semana que viene) cerca del trabajo, haciendome socio de una libreria pública (pienso asistir a las charlas de viejecitas que se organizan semanalmente), sacando libros para aprender inglés uno mismo, cómics para empezar leyendo (sin inglés no hay ascenso), con la radio puesta todo el día (en inglés, claro), confeccionando vocabularios sobre cosas que unoi puede encontrar en la cocina, etc...y la verdad es que me soprende todo esto en mí. Y ahora sé que estoy aquí por esa razón. Eso es lo que buscaba en mí. Mi elección. Luchando por ella. Por abrirme un hueco con mis propias manos. Esta es la universidad de la vida, y no un año perdido, como piensan algunos de los que ahora empiezan tercero de bachiller...o séptimo de la ESO...

lunes, 25 de junio de 2007

Vendas fuera!

Recomendando...
"Voces contra la globalización"
una serie de 7 documentales que han ido emitiendo los domingos en la 2, y que ahora se pueden bajar desde el emule, que no pueden dejar indiferente a nadie. Se pone en tela de juicio el capitalismo, la sociedad consumista, la globalización, el materialismo, las injusticias del mundo...para mi hay un antes y un después tras ver estos documentales. Nunca había visto una denuncia tan contundente, y las verdades expuestas de forma tan sincera, sin intereses escondidos.

No recomendado a quienes quieres seguir viviendo en la ignorancia, o con sus conciencias impecables... o especialmente indicado para ellos...

Despertemos, por dioss.!!

martes, 19 de junio de 2007

He aquí unos críticos de mi cosecha acerca de la filosofía de estos autores.
....sí, a todo esto, me gusta la filosofía...y sobre todo dicutir acerca de ella. Pues ello, ahí lo dejo.

Nietzsche Crítico (2 bachiller)


La filosofía de Nietzsche es radical y sin embargo, no puede ser de otra forma, pues la época así lo requería. Una filosofía que desmonta no ya el pensamiento, sino la propia cultura no puede por menos que emplear un lenguaje violento contra el fraude de miles de años enmascarado por la moral.

Personalmente comparto toda la parte crítica de su filosofía, el lado que descubre la falta de libertad humana, sometida a morales y religiones interesadas que asfixian la vida, que convierten al ser humano en esclavo de las ideas, de la ética del bien y del mal. Y creo necesario también esa apuesta a favor de la vida y de todo lo que representa para lograr un ser humano que simplemente adquiera conciencia de su condición aceptando quien es, gustándose por lo que es, reconociendo su lado animal. Un lado animal que luche por la vida, por el sentido de la tierra a la que pertenece, sin religiones, sin estados, sin otros líderes que uno mismo.
Sin embargo a partir de aquí, cuando Nietzsche propone su superhombre con su voluntad de poder, comienzo a dudar.

Fiel a su estilo, con todas sus contradicciones y desafíos al lector, la filosofía de Nietzsche se queda algo ambigua en sus explicaciones, sujetas a posibles interpretaciones -y desde luego no me refiero a las interpretaciones nazis-
Quizá el que ha visto la verdad en su mensaje se pregunta como es posible buscarle un lado práctico a su filosofía en un ámbito que trascienda lo personal, pues dice bien en ser el primer psicólogo, una terapia genial para quién viva en la aberración torturando su naturaleza, pero ¿y en el plano de lo social?. Nietzsche parece haber olvidado por momentos que el ser humano es un ser social, que sobrevive como especie gracias al camarada contiguo, gracias al colectivo y a la vida en sociedad.
El estado espiritual del superhombre puede ser sencillamente perfecto pero los superhombres tienen necesariamente que vivir en sociedad, metidos en el mismo saco, y terminarían clavándose las púas…
Jamás renunciar al valor de la vida, al auténtico caos que es la vida, reflejo de toda la naturaleza, de todo cuanto nos rodea, pero la sociedad requiere de cierto orden, la libertad individual necesita de la armonía para no convertirse en la privación-de-la-libertad-de-otros (individualismo actual) y no sé hasta que punto relega Nietzsche la razón a un segundo plano. En lo que estamos de acuerdo es en esto: la razón es una derivación de la vida, este es el punto de partida para recorrer nuestra -y de nadie más- existencia.

Otro asunto que ha llamado la atención es aquel de “que no se tenga el valor de ir a más” una vez nos encontremos ante la disyuntiva de seguir la senda o trazar nuestro propio recorrido. Esto ya no me atrevo a afirmar, pero ¿se puede considerar un error, por muy fatal que sea, el hecho de que el ser humano haya vivido inmerso en el más fatal de los engaños TODA su existencia? ¿No se consideraría una característica innata a la especie, impresa en sus genes? En verdad me gustaría pensar que no pero aceptar nuestra condición sería aceptar esto también: puede que los líderes, los símbolos, las normas sean aceptadas gustosas por una especie que se debate entre sus genes y su conciencia. Nuestros hermanos en la tierra, los mamíferos en general se estructuran jerárquicamente, cuentan con líderes. ¿Hasta que punto venimos del “mono”, hasta que punto debe interesarnos distanciarnos de él?
La razón esta presente en nosotros, es potencialmente utilizable, y por lo mismo, es característica del ser humano, forma parte del ser humano. Pero repito: este no debe olvidar sus orígenes
Ha pasado un siglo y el ser humano sigue sin emanciparse y, lamentablemente quien se presentaba como un destino va a quedar relegado al olvido, a lo meramente anecdótico mientras el ser humano es conducido a un anestésico “mundo feliz”.

Crítico Wittgenstein (2 bachiller)

Lo más interesante de este autor y de toda esta filosofía es la obviedad que ha estado oculta a mi entender todo este tiempo, trascurrido el cual empezaba ingenuamente a creerme un experto en filosofía sólo para darme de bruces con la realidad y ser consciente de mis lagunas, y a su vez, reconocer felizmente que la filosofía no se acaba en Nietzsche…pero ya se sabe que cuando uno cree saberlo todo no está haciendo más que apología de su ignorancia, regocijándose en ella, porque el saber se sustenta en la duda (y con Nietzsche me han surgido miles), que la estimula y proyecta; configura las ideas…lo demás es una negación de la duda y acato sumiso de creencias preestablecidas.

Pero evitando distracciones y un posible efecto somnífero en el lector voy al asunto que quiero tratar: la relación entre el mundo, el pensamiento y su manifestación, el lenguaje.
Hasta ahora había concedido mas bien poca importancia a las diferentes lenguas, las veía como meros vehículos para trasmitir los pensamientos, que es lo que importa porque –yo al menos así lo considero- somos primero porque existimos, y luego porque pensamos y le otorgamos el sentido a esa existencia y al concepto mismo de la vida-

No había calculado hasta que punto ese vehículo portador de pensamientos, ideas y creencias que es el lenguaje lo condiciona todo, al estar en retroalimentación con el ser humano y sus inquietudes, y su esencia. Comunica los pensamientos entre los individuos de la especie, y por lo mismo, es el vivo reflejo de la especie. De ahí la importancia, antes oculta para mí, de las filologías, y de todo lo que pueden aportar de las culturas, las formas de concebir el mundo, las formas de ser ser humano.

Esta reflexión abre nuevos campos en los que indagar con el pensamiento y mantienen viva la filosofía, que es al fin y al cabo la rueda que insufla vida y hace cobrar sentido a la existencia de una especie que sobrevive gracias al pensamiento además de los genes.
Porque filosofar es pensar, y ese es el denominador común de toda la especie. Especie que comunica el pensamiento por medio del lenguaje.

Con el pensamiento, con la conciencia de lo que ocurre los hechos que acaecen sucesivamente cobran valor. Hay alguien que les da sentido, que dice que son hechos, alguien que tiene conciencia de que ES además de existir. Las cosas existen en el universo, en sí mismas no son nada, sólo existen. De ahí que sin conciencia de su existencia simplemente no serían, ni siquiera existirían, o mejor dicho, daría igual su existencia. En un marco donde todo ocurre al azar, sin dioses, sin nada, todos son hechos que bien podrían no serlo. ¿Quién te asegura que están hay y que son?

El mismo término de objetivo no existe, está en nuestra cabeza. El universo no ES, el universo SOMOS a través de nuestra estrecha forma de ver el mundo; incluso añadiría que el universo existe porque nosotros, los seres humanos, sabemos que existe, es porque nosotros sabemos que es. En esta reducida forma de ver el mundo no cabe la objetividad. Porque no hay ninguna realidad más que la que nos invade por los sentidos, no somos capaces de ninguna verdad absoluta porque de entrada la destructiva especie de la que formamos parte ocupa un ínfimo lugar en un enorme escenario, en el que nadie te asegura que el rojo sea rojo, del que tenemos conciencia pero apenas vemos dada la penumbra de nuestra percepción y las diferentes luces con que cada uno, en la realidad de su cabeza, ilumina el escenario y toma uno de los infinitos conceptos de “realidad”, “libertad”, “amor”, y un largísimo etc.

No creo que los límites del lenguaje sean los límites del pensamiento. El ser humano es ética, es filosofía y metafísica porque no hay realidad o hechos significantes más que los que ocurren en nuestra cabeza porque han llegado a través de los sentidos. ¿Qué es lo natural? ¿Qué es lo sobrenatural? ¿Qué es lo normal, qué es lo aberrante? Nosotros reproducimos en nuestro conocimiento un universo que bien podría ser de otra forma. Nosotros somos el universo y también la ciencia. Porque la ciencia, como todo en nuestra realidad de especie, es producto de seres humanos, de individuos que se han dejado llevar por la subjetividad de su imaginación e inventiva aplicada a la investigación y han producido eso, como bien podrían haber pintado un cuadro o compuesto una canción.

Lo que cada uno de nosotros entiende en su fuero interno es, muchas veces, inexpresable por medio del lenguaje. Yo tengo un concepto del universo y, sin embargo, no lo he plasmado aquí con éxito, haciendo como he hecho referencia continua a ejemplos para que otro ser humano me comprenda y me contraste con su realidad. El vehículo difusor de ideas – el lenguaje- tiene sus limitaciones, pero a mi juicio estas limitaciones no son la jaula del pensamiento.

La ética está ahí porque todo cuanto existe a nuestro alrededor está humanizado – en el sentido de que el ser humano le ha dado un significado, un sentido- y al ser la ética una tendencia profunda en el espíritu humano no puede por menos que ser otra de sus verdades, porque la palabra universo no designa al universo, designa un concepto de universo independiente en cada cabeza que, sin embargo, se ve reducido en el momento de ser manifestado, conducido por medio del lenguaje para poder expresárselo a otro/a .